La pintura futurista

20 de febrero de 1909. El MANIFIESTO FUTURISTA, escrito por el poeta y periodista Filippo Tommaso Marinetti, fue publicado en la primera página del periódico Le Fígaro en Italia. En el mismo, Marinetti instaba a los italianos a vivir en el presente (en aquel entonces, la era industrial) y olvidarse del pasado (las antiguas Grecia y Roma).

Locomotoras, arsenales, fábricas, y obreros eran las cosas cotidianas en Italia en aquella época, pero los artistas italianos no las incluían en sus obras, se limitaban a perpetuar el mundo de sus antepasados. Las bibliotecas y los museos eran sus fuentes de inspiración.

En el año 1910 cinco pintores italianos adoptaron la idea de Marinetti. Estos fueron: Umberto Boccioni, Carlo Carra, Giacomo Balla, Gino Severini, y Luigi Russolo. Ellos creían que todas las formas de imitación debían ser descartadas; que todos los sujetos usados previamente no debían usarse más; y que lo que era verdad para los pintores de ayer, no lo es para los pintores de hoy. Con eso querían decir que su realidad era diferente a la de sus antepasados, y que es su realidad presente la que los artistas deben tomar como referencia.

Las pinturas futuristas dan la sensación de bullicio. En ellas no aparecen individuos, solamente hay muchedumbres. Nos presentan un mundo sobrepoblado y convulso, en el que nadie importa. Lo importante es lo general, el conjunto, no lo particular. A los pintores futuristas les intereresaba captar el dinamismo del conjunto. Si pintaban una sola persona, representaban sólo su movimiento, repitiendo sus formas, pero sin detallarlas, para crear el mismo efecto que creaban con las multitudes. Los pintores futuristas pintaban al hombre como masa.